Funciona en tu dispositivo · Tu archivo nunca sale de tu dispositivo.
Los STL llegan de escáneres, de laminadores y de las webs de modelos para imprimir, y dentro solo hay forma. Pasarlo a OBJ te da un archivo que la mayoría de programas de modelado importan de mejor gana y al que después puedes asignarle materiales y texturas.
Como en el STL no había color, el OBJ sale con un único material sencillo: no hay nada que inventar al convertir. Lo que ganas es la malla en un formato que se abre en Blender, Maya, 3ds Max y casi todo lo demás, lista para empezar a trabajar las superficies.
Todo ocurre en tu propia máquina, y con un archivo 3D eso es lo que más importa: el modelo suele ser la pieza de un cliente, el escaneo de un edificio o un diseño sin anunciar. Nada sube a un servidor, así que después no hay nada que pedir que borren.
No sirve para: Añadir color o textura que el STL nunca tuvo: ningún convertidor recupera lo que el formato de origen no guardaba.
Esta página en otros idiomas: English · العربية · Deutsch · Français · Русский · Português · 中文 · हिन्दी · Türkçe · עברית · فارسی · اردو · Bahasa Indonesia · বাংলা